Otro Viaje
¿Por donde empezar? Hay tanto que decir, sentimientos, alegrias, todo va tan bien… Orden cronológico es la opción, así que empezaré.
Este próximo domingo van a ser 2 semanas que, como mencione en la última entrada, fuimos a ver lo de nuestro comedor. Es más bien un desayunador sencillo, pero bueno, es nuestro, y vaya que cumplieron en la tienda con el tiempo de entrega, pues llegó hace un semana y don Rafael y Uriel, mi futuros suegro y cuñado, ya lo armaron y dice Dari que todo esta en orden.
Y en la misma línea, el viernes pasado aprovechamos una promoción y ahora ¡ya tenemos lavadora! bueno, aun no la tenemos pero espero que en estos dias ya la entreguen. Es una sensacion rara pero muy padre. Pasas tiempo viendo muebles y haciendo planes y de repente ya estas comprando y todo va tan rapido, pero a la vez tan firme y tan seguro. ¡Gracias a Dios!
¡Viva la revolución! Aprovechando el festivo del 20 de noviembre y viendo el tiempo que nos queda, Dari y yo decidimos ir al puerto de Veracruz con las suegras a comprar la tela para su vestido.
El día no se prestó mucho para viajar pues estaba lluvioso, pero el tiempo no hizo mella en el animo y asi Dari, su mamá, mi mamá y yo salimos muy temprano para el puerto.
Desayuno en los portales y en seguida a buscar la tela, que despues de no mucho esfuerzo, encontro Dari a su total gusto.
Luego de haber alcanzado el objetivo, llevé a mi mamá a visitar la tumba de abuela, y luego nos llevamos a las consuegras – que por cierto congeniaron muy bien, gracias a Dios -, a pasear por una de las plazas comerciales, donde tambien rellenamos el tanque con la comida.
Lo unico triste del viaje, fueron dos episodios que tienen que ver con mi mama. Yo se cuan triste se pone al pensar en mi abuela, y sin embargo admiro su fortaleza, pues casi nunca demuestra su emoción. El otro, es que despues de mucho tiempo sin ir a Veracruz – no le gusta ir por los malos recuerdo -, encontro la ciudad totalmente diferente. Platicando con ella, me decia que es dolorosa y extraña la sensación, y que tal vez este viaje ayude a borrar y cambiar los recuerdos e imagenes que ella conservaba.
En fin que ademas de eso, volvimos a la Puerto Mexico despues de algunas semanas recorriendo varias iglesias, predicando y ayudando con la escuela sabática, lo cual me lleva a la conclusión.
Por mucho tiempo le pedi a Dios una ayuda idonea, una compañera. Ahora entiendo que cuando Dios da, da en abundancia, mas de lo que merecemos, y un ejemplo es como el me contesto mi petición: envío a Dari. Con ella a mi lado, puedo ir a cualquier iglesia, predicar, cantar o simplemente participar escuchando, y estoy tranquilo. Solos o con Eduardo y Bernardo y los Enríquez, Dari es la compañera perfecta. Dios sabía lo que yo necesitaba y me envío eso y más. ¡Gracias Padre!
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